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Cuándo y Cómo Hablar con Tus Hijos Acerca del Sexo

El sexo puede ser un tema incómodo tanto para cualquiera de los padres como para sus hijos. Pero estar preparado para las preguntas que pudieran surgir puede facilitar esa charla cuando llegue el momento.

Los cimientos de “la conversación”

Tiempo antes de sostener “la conversación” con tus hijos, es importante hablar con ellos acerca de sus cuerpos. La academia americana de la pediatría, American Academy of Pediatrics (AAP, por sus siglas en inglés), recomienda que se usen los nombres correctos para las partes del cuerpo y se aclare cuáles de esas partes son íntimas. Una manera sencilla de explicarlo a los pequeños desde los 18 meses a los 3 años de edad, es decirles que cualquier parte de su cuerpo que esté cubierta por un traje de baño, es íntima.

“Si se empieza desde temprana edad, comienza por hablar de los genitales. Hacerlo así disminuye el tabú de hablar acerca del tema, tanto para los niños como para sus padres”, indicó la Dra. Gina Montion, una pediatra del centro de salud Banner Health Center on Greenway en Phoenix, Arizona.

Información adecuada según la edad de tus hijos

A medida que los pequeños se avecinan a la edad escolar, su curiosidad acerca de sí mismos y del sexo opuesto va en aumento… por qué son distintos los cuerpos de los niños y de las niñas, de dónde vienen los bebés. También podrían tocar sus propios genitales, lo cual es señal de un interés normal, no de una actividad sexual adulta.

La Dra. Montion sugiere que utilices las preguntas de tus hijos como guía para decidir qué tanta información requieren durante tu conversación con ellos sobre el sexo.

Un padre habla con su hijo mientras están acostados en el suelo

“Frecuentemente, en el kindergarten y el primer año, empiezan a reírse de las cosas que oyen en su escuela. Decide qué tanto le dirás con base en las preguntas que te haga el niño”, dijo. “Querrán saber cómo se hacen los bebés. Habla de ello como una fuente de reproducción. ‘Mamá y papá tienen distintas piezas de un rompecabezas que juntan para hacer un bebé’; no hace falta ser específico. Sólo dale más detalles a medida que te lo pida. La mayoría de los niños lo pueden manejar.”

Aunque establecer los límites en cuanto a la conducta de sus hijos es cuestión de los padres de familia, por su parte, la American Academy of Pediatrics sugiere lo siguiente:

  • El interés en los órganos genitales es sano y natural.
  • La desnudez y los juegos sexuales en público no son apropiados.
  • Ninguna otra persona, incluyendo los familiares y los amigos cercanos, deben tocar sus “partes íntimas”. Las excepciones son los doctores y las enfermeras cuando estén haciendo exámenes físicos y sus propios padres cuando estén tratando de encontrar el origen de alguna molestia en la zona genital.

Los niños mayores quieren más información

Las preguntas de tus hijos evolucionarán a medida que crezcan y podrían incluir cuestionamientos acerca del amor, el romance y el matrimonio. Estas conversaciones pueden surgir por cualquier motivo – algo que oyeron decir a sus compañeros de escuela, la letra de una canción o un programa de televisión – y pueden representar la oportunidad de compartir los valores de tu propia familia.

La AAP recomienda que esta información sea genérica, no personal, pero que siempre sea precisa y real.

La Dra. Montion señaló que cuando los hijos se aproximan a la pubertad, las conversaciones acerca del sexo deberán incluir temas como las relaciones, la seguridad, valorarse a sí mismos, el amor propio y las expectativas.

“Está bien establecer expectativas para tus hijos”, dijo la Dra. Montion. Agregó que esto puede incluir hacerles saber que el sexo es para los adultos que se encuentran en relaciones comprometidas.

“Siempre nos expresamos de ello dentro del marco de la abstinencia. Ésa es nuestra primera opción”, dijo. “Pero necesitamos hablarles de la seguridad en caso de que decidan lo contrario. Informarles acerca de los riesgos del embarazo o de contraer infecciones. El riesgo del sexo sin protección es mayor cuando esos temas se mantienen en secreto.”

La Dra. Montion dijo que la masturbación es uno de los asuntos más difíciles de manejar dentro de las conversaciones familiares en tanto los padres sigan tratando de entender cómo hablar con sus hijos del sexo, pero es un tema importante.

“El mensaje debe ser que son libres de explorar su cuerpo siempre y cuando lo hagan en privado y a solas”, explicó. “La autoexploración y la autoestimulación son sensaciones naturales y deben tener la libertad de experimentarlas dentro de su privacidad. Decir que es malo, estigmatiza sensaciones que son buenas y eso genera confusión.”

Los padres deben de estar de acuerdo acerca de “la conversación”

Los padres de familia deben estar de acuerdo en la comunicación que tendrán con sus hijos acerca del sexo, si bien sus enfoques pueden ser distintos. Los padres deben tomar en cuenta los sentimientos de sus hijos y tener cuidado de no burlarse o avergonzarlos, aunque agregó la Dra. Montion que se puede dialogar en un tono ligero, especialmente si los chicos se incomodan con el tema.

“Cuando los hijos realmente no quieren hablar acerca de ello, darles paquetes pequeños de información e introducir el tema sutilmente en otra plática es una buena manera de transmitirles información de forma pasiva. No hay que forzarlo”, dijo. “En ocasiones, con sólo mencionarlo, sin darle mayor importancia, cuando los hijos están presentes – como podría ocurrir cuando los padres hablan entre sí y sus hijos los pueden oír – puede ayudarles a captar la información, sin obligarlos a abordar el tema o causarles vergüenza.”

La Dra. Montion recomienda el libro “It’s Perfectly Normal” (“Sexo… ¿Qué es?”, edición es español) para ayudar a responder de manera objetiva a las preguntas de los preadolescentes y adolescentes que se sienten incómodos de preguntarle a sus padres acerca del sexo.

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