Usamos nuestros músculos a diario. Nos ayudan a caminar, correr, levantar objetos y respirar. Nuestros músculos trabajan constantemente, nos demos cuenta o no. Pero ¿qué pasa si dejan de funcionar como deberían?
Cuando los músculos no funcionan correctamente, puedes sentir debilidad, calambres o dolor. Estos pueden ser signos de miopatía, una enfermedad que afecta a los músculos esqueléticos (los músculos conectados a los huesos).
¿Qué es la miopatía?
La miopatía es una enfermedad que afecta los músculos. A diferencia de los trastornos nerviosos o articulares, el problema comienza en las fibras musculares. Las fibras musculares son células largas y delgadas que trabajan con otras fibras para contraerse y mover el cuerpo. Cuando no funcionan correctamente, se puede sentir debilidad muscular, dolor o calambres.
No todas las miopatías son iguales. Pueden ser hereditarias (transmitidas de padres a hijos) o adquiridas (desarrolladas con el tiempo). Las causas incluyen inflamación muscular, problemas metabólicos o infecciones. Algunas miopatías se desarrollan lentamente, mientras que otras aparecen repentinamente.
Síntomas de la miopatía
Los síntomas de la miopatía pueden variar según el tipo y la gravedad de la afección.
Los signos comunes incluyen:
- Debilidad en los brazos, piernas u otros músculos.
- Dificultad para completar incluso tareas o actividades ligeras
- Calambres o dolor muscular
- Dificultad para levantar objetos o subir escaleras
- Dificultad para tragar o respirar en casos graves
Estos síntomas pueden aparecer de forma lenta o repentina. Algunas personas experimentan una debilidad leve que empeora con el tiempo, mientras que otras pueden experimentar cambios más rápidos.
Tipos de miopatías
Comprender el tipo de miopatía es importante para una atención adecuada. Los tipos incluyen:
Miopatías hereditarias
Estas son afecciones genéticas que se transmiten de padres a hijos. Las miopatías hereditarias se deben a mutaciones en genes heredados de uno o ambos progenitores. Muchas de estas son bastante raras.
- Miopatías congénitas: El niño nace con síntomas. Estas afecciones hereditarias también pueden incluir retrasos en el desarrollo de habilidades motoras, como gatear o caminar.
- Miopatías mitocondriales: Son causadas por problemas en las mitocondrias, las centrales energéticas de nuestras células. Todas las células del cuerpo utilizan mitocondrias, por lo que otros órganos, como el corazón, el cerebro y el hígado, pueden verse afectados por estas afecciones.
- Miopatías metabólicas: Son enfermedades hereditarias en las que el músculo no utiliza adecuadamente la energía de los alimentos, especialmente durante el ejercicio. Algunos ejemplos son la enfermedad de Pompe y la enfermedad de McArdle.
- Distrofia muscular: Anomalías genéticas en la estructura de la propia fibra muscular. Esta categoría es muy amplia y puede abarcar trastornos graves de inicio en la infancia (distrofia muscular de Duchenne) u otros problemas muy sutiles que solo aparecen en etapas posteriores de la vida (algunas distrofias musculares de cinturas).
Miopatías adquiridas
Si se desarrolla una enfermedad debido a un desencadenante, esta miopatía se considera adquirida. Estas miopatías pueden ser desencadenadas por enfermedades, medicamentos o enfermedades autoinmunes.
- Miopatías autoinmunes: Son causadas por una inflamación en el músculo cuando el sistema inmune ataca el tejido sano.
- Miopatías tóxicas: Están relacionadas con ciertos medicamentos, alcohol u otras sustancias que dañan el músculo.
- Miopatías endocrinas: Problemas musculares causados por problemas hormonales, como enfermedades suprarrenales o de la tiroides.
- Miopatías infecciosas: Son causadas por infecciones víricas, bacterianas, parasitarias o de otro tipo que afectan a los músculos. Entre ellas se incluyen la enfermedad de Lyme, el VHI, la gripe y la toxoplasmosis.
- Miopatías relacionadas con electrolitos: estos problemas musculares se producen por desequilibrios en minerales, como el potasio o el magnesio.
- Miopatía por enfermedad crítica: puede ocurrir después de una enfermedad grave o una estadía prolongada en el hospital, a menudo en cuidados intensivos.
Factores de riesgo de miopatía
Es más probable que desarrolle miopatía si:
- Tiene antecedentes familiares de trastornos musculares.
- Tiene un trastorno autoinmune, metabólico o endocrino.
- Estuvieron expuestos a ciertos medicamentos o toxinas.
¿Cómo se diagnostica la miopatía?
Su profesional de la salud le preguntará sobre sus antecedentes médicos y familiares, su historial de medicamento recetado y sus síntomas. También le realizará un examen físico y podría solicitar las siguientes pruebas:
- Análisis de sangre : Ciertas enzimas, como la creatina quinasa (CK), pueden indicar daño muscular.
- Electromiografía (EMG): Mide la función eléctrica de los músculos.
- Biopsia muscular: se extrae un pequeño trozo de músculo para examinar las fibras musculares en busca de anomalías.
- Pruebas genéticas: Identifican miopatías hereditarias o congénitas
- Pruebas de imagen: La resonancia magnética o la ecografía pueden mostrar cambios estructurales en los músculos.
Opciones de tratamiento para la miopatía
El tratamiento depende del tipo y la gravedad de la miopatía. Puede incluir:
- Medicamentos para ayudar con la inflamación o para apoyar la salud muscular.
- Fisioterapia y terapia ocupacional para mantener la fuerza y el movimiento.
- Cambios en el estilo de vida , como llevar una dieta equilibrada y realizar ejercicios regulares de bajo impacto.
- Las ortesis y los dispositivos de asistencia pueden ayudar a los músculos débiles, mejorar la marcha y reducir el riesgo de caídas.
- Asesoramiento genético para conocer las enfermedades musculares hereditarias
Vivir con miopatía
Vivir con miopatía puede ser difícil, pero no estás solo. Muchas personas controlan sus síntomas y mantienen un estilo de vida activo. Aquí tienes algunos consejos para una vida saludable:
- Manténgase activo con ejercicios guiados.
- Siga una dieta nutritiva que favorezca los músculos.
- Realice controles regulares para monitorear los síntomas y ajustar el tratamiento.
- Busque apoyo de proveedores de atención médica y grupos de apoyo.
Complicaciones de la miopatía
La miopatía puede afectar más que solo los músculos. Con el tiempo, puede causar otros problemas de salud, especialmente si la afección progresa o no se trata a tiempo.
Las posibles complicaciones incluyen:
- Pérdida de movimiento
- Caídas y lesiones
- Dificultad para tragar, respirar o hablar
- Problemas cardíacos ( arritmias o miocardiopatía)
- Estrés emocional y mental
La buena noticia es que el diagnóstico temprano, los controles regulares y los cuidados de apoyo pueden ayudar a reducir el riesgo de complicaciones graves.
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