Una hernia discal es una lesión de espalda que constituye una de las causas más comunes de dolor de espalda de cuello y espalda. En algunos casos, también puede provocar dolor en brazos y piernas. Las hernias discales pueden ser causadas por una lesión gradual o por el desgaste. El dolor puede dificultar actividades cotidianas como lavar la ropa, ir de compras e incluso agacharse para alimentar a una mascota.
Aquí encontrará información sobre las causas de una hernia discal, su diagnóstico y las mejores opciones de tratamiento. Con la atención adecuada, la mayoría de las personas encuentran alivio sin necesidad de cirugía de columna.
¿Qué es una hernia discal?
La columna vertebral está formada por 24 vértebras (huesos) dispuestas en una pila. Estas protegen los nervios que se encuentran dentro de la columna.
Entre las vértebras se encuentran discos planos y redondos de aproximadamente media pulgada de grosor. Son duros por fuera y blandos y gelatinosos por dentro. Funcionan como amortiguadores y permiten el movimiento y la flexión de la columna vertebral.
Una hernia discal se produce cuando la parte interna blanda del disco se desplaza (se hernia) a través de una fisura en su capa externa. A veces se la denomina rotura discal, ya que el material interno atraviesa la pared externa. Esto puede comprimir los nervios espinales y causar dolor, debilidad o entumecimiento.
Las hernias discales también se conocen como discos deslizados o hernias de disco. Suelen producirse con mayor frecuencia en la columna cervical (cuello) y lumbar (parte baja de la espalda), las zonas de la columna vertebral que soportan mayor tensión o movimiento.
¿Qué causa una hernia discal?
Una hernia discal suele ser consecuencia de una lesión gradual debida a esfuerzos repetitivos. Si bien una lesión traumática repentina puede contribuir a su aparición, no suele ser la causa.
Estos factores pueden aumentar su riesgo:
- Desgaste natural: Con el paso del tiempo, los discos pierden contenido de agua, lo que los vuelve más quebradizos.
- Levantar objetos pesados: Una mala técnica al levantar objetos puede dañar tu espalda.
- Ciertos trabajos o actividades: Flexionarse, girar, levantar objetos o conducir de forma repetitiva puede tensar la columna vertebral.
- Edad: Las hernias discales son más comunes en personas de entre 20 y 50 años, aunque también pueden afectar a personas más jóvenes y mayores.
- Movimientos bruscos o traumatismos: Las caídas, los accidentes automovilísticos o las lesiones por torsión pueden dañar los discos. Sin embargo, esta no suele ser una causa común de hernias discales.
¿Cuáles son los signos y síntomas de una hernia discal?
Los síntomas varían según la ubicación del disco en la columna vertebral y la gravedad de la hernia. Es posible tener una hernia discal que no cause ningún síntoma, pero a veces provoca un dolor intenso.
Los síntomas comunes de una hernia discal incluyen:
- Dolor de cuello o dolor de espalda baja
- Un tipo de dolor en la pierna llamado ciática, que se siente como un dolor agudo que recorre una pierna.
- Dolor que empeora al moverse, tos o sentarse o acostarse durante mucho tiempo.
- Dolor que se irradia o que parece cambiar de lugar.
- Entumecimiento, hormigueo o ardor en los brazos, manos, piernas o pies.
- Debilidad muscular o dificultad para caminar
- En casos graves, pérdida del control de la vejiga o del intestino.
¿Cómo se diagnostica una hernia discal?
El profesional sanitario comenzará con un examen físico completo, buscando signos de irritación de las raíces nerviosas o debilidad muscular. Es posible que le pida que camine sobre los talones o las puntas de los pies, que compruebe si siente un ligero dolor y que evalúe sus reflejos.
Es posible que le realicen una prueba de elevación de pierna recta, en la que usted se acuesta boca arriba y le levantan la pierna. Si esta prueba le causa dolor o molestias, podría ser un signo de una hernia lumbar.
Dependiendo de sus síntomas, podrían ordenar:
- Resonancia magnética: Para visualizar los tejidos blandos, la médula espinal y cualquier compresión nerviosa.
- Tomografía computarizada: Para obtener imágenes detalladas de huesos y discos.
- Radiografía: Para descartar otras afecciones.
- Pruebas nerviosas: Para medir cómo viajan las señales a través del cuerpo.
Otros problemas de salud pueden causar síntomas similares, por lo que su médico podría tener que descartar:
- Distensión muscular
- Lesión de ligamentos
- Artritis
- Estenosis espinal (estrechamiento del canal espinal)
- Ciática de otras causas
- Tumores espinales
- infecciones
¿Cómo se tratan las hernias discales?
En la mayoría de los casos, no se necesita cirugía de columna para tratar una hernia discal. La mayoría de las personas mejoran con otros tratamientos, aunque esto puede tardar desde unas pocas semanas hasta algunos meses. Su médico podría recomendarle:
- Descanso y modificación de la actividad: Evite los movimientos dolorosos e incluya actividades suaves.
- Terapia de frío y calor: Aplicar compresas frías varias veces al día durante los primeros días puede ayudar a reducir la inflamación. Posteriormente, el calor puede ayudar a relajar los músculos y mejorar la flexibilidad.
- Medicamentos: Los analgésicos de venta libre o los relajantes musculares con medicamento recetado médica pueden controlar el dolor y reducir la inflamación.
- Fisioterapia : Un plan personalizado puede fortalecer tus músculos, mejorar la flexibilidad y reducir la presión sobre los nervios de la columna vertebral.
- Inyecciones de esteroides: Las inyecciones cerca del canal espinal podrían reducir temporalmente la inflamación y el dolor.
¿Cuándo es necesaria la cirugía de columna?
Si los síntomas no mejoran después de unas semanas o si hay un daño nervioso grave, su médico podría recomendarle uno de estos tipos de cirugía de columna:
- Microdiscectomía: Este procedimiento consiste en extirpar la parte del disco que presiona el nervio y cualquier fragmento que se encuentre dentro. Generalmente se realiza mediante una pequeña incisión cerca del disco afectado. El cirujano puede usar un microscopio o gafas quirúrgicas especiales para visualizar claramente la zona lesionada.
- Discectomía endoscópica: En este procedimiento, el cirujano utiliza un tubo delgado con una cámara para visualizar la zona que requiere tratamiento. Con la discectomía endoscópica, las incisiones pueden ser más pequeñas, las cicatrices menos visibles y la recuperación más rápida que con otros tipos de cirugía.
- Laminectomía: Este procedimiento consiste en extirpar parte de las vértebras para aliviar la presión sobre el canal espinal. Es posible que su cirujano también deba realizar una laminectomía para acceder al disco dañado.
¿Puede una hernia discal causar daño nervioso?
Si una hernia discal presiona un nervio durante demasiado tiempo, podría causar daño nervioso permanente, debilidad a largo plazo y parálisis. Llame a su médico de inmediato si presenta alguno de los siguientes síntomas:
- Una pérdida repentina de fuerza
- Entumecimiento en la zona de la ingle
- Problemas para controlar la vejiga o los intestinos.
Estos podrían ser signos de una afección neurológica grave, como el síndrome de la cola de caballo , que requiere tratamiento de urgencia.
Prevención de futuros problemas de disco
No siempre se puede prevenir una hernia discal, pero puede ayudar a:
- Utilice las técnicas de levantamiento adecuadas: doble las rodillas, no la espalda.
- Fortalece tu zona central y mejora tu postura: El ejercicio fortalece los músculos que sostienen la columna vertebral.
- Utiliza una buena ergonomía en el trabajo: Es importante tener la silla y el espacio de trabajo configurados para mantener una buena postura, especialmente si pasas largos periodos sentado o de pie.
- Mantente activo y conserva un peso saludable: el exceso de peso ejerce presión sobre la columna vertebral.
- Estírate con regularidad: Estirar la columna vertebral la hace más flexible y menos rígida.
- Deja de fumar: Tus discos intervertebrales reciben mejor flujo sangre y se mantienen más sanos cuando no fumas.
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