Pregunta al Experto: Depresión de la Persona Encargada del Cuidado

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Con el Dr. Alireza Atri, PhD

Pregunta: Estoy al cuidado de mi madre que tiene Alzheimer y siento que la estoy perdiendo más y más al paso de cada día. Estoy teniendo problemas para sobrellevar mi propia tristeza. ¿Será que estoy deprimida o que estos sentimientos sólo sean pasajeros?

Respuesta: Es común que una persona al cuidado de un ser querido que padece la enfermedad de Alzheimer experimente y se vea obligado a manejar un proceso de duelo. Esto incluye los síntomas físicos, mentales, sociales y emocionales de la tristeza, la ira, el retraimiento, la culpabilidad y la depresión. Aunque estos sentimientos y síntomas pueden ser leves, temporales y pasar al término de algunos meses, para otras personas a cargo de los cuidados del enfermo, pueden persistir y amplificarse.

La tristeza, el anhelo, la ansiedad, la preocupación, la frustración, la culpa e incluso el retraimiento de las actividades sociales, los hobbies e intereses cotidianos son comunes entre las personas a cargo de los cuidados de un enfermo. Se les agregan la fatiga, una mala concentración, las molestias y los malestares físicos, los dolores de cabeza y los cambios en los hábitos de alimentación o de sueño que también pueden atribuirse a su papel como el encargado de brindar cuidados a un ser querido. No obstante, cuando estos síntomas persisten durante un periodo prolongado y se amplifican para incluir la desesperanza, la incapacidad de experimentar la felicidad o empiezan a tener un impacto en la capacidad de esa persona de funcionar en su vida diaria, es una señal de advertencia del inicio de una posible depresión clínica. La depresión clínica no se debe a una debilidad de carácter o a una falta de fortaleza mental, es una condición médica que afecta los componentes químicos y circuitos cerebrales y que impide la capacidad de procesamiento de las propias percepciones, pensamientos, sentimientos y emociones de una manera normal o positiva. 

Los pensamientos suicidas (que no forman parte de un proceso de duelo normal), una dificultad excesiva para conciliar el sueño, la incapacidad de relajarse completamente, una sensación continua de ansiedad y de pensamientos negativos, y una pérdida extrema del apetito que afecte el estado de salud de esa persona, todos son motivos de preocupación que ameritan una evaluación por parte de un proveedor de servicios de salud para la posible detección de ansiedad y depresión clínica.

El especialista en demencia senil a cargo de los servicios médicos de tu ser querido puede ser una gran fuente de información acerca de servicios de consejería y grupos de apoyo para quienes brindan los cuidados, sus cónyuges, sus hijos y su círculo de amistades. Los grupos de apoyo ofrecen un espacio seguro para compartir y comentar los sentimientos, temores y frustraciones acerca de la carga que representa la demencia para el ser querido y para los que lo rodean y están a cargo de sus cuidados. También puede ser un lugar en el que descubres que no estás solo con tus sentimientos y en donde encuentras una comunidad que te brinda conexiones y apoyo. Las personas a cargo de los cuidados de un paciente con demencia que sufren de síntomas extremos de una depresión podrían beneficiarse de la atención personalizada de un profesional en salud mental, misma que podría incluir psicoterapia y/o la prescripción temporal de dosis moderadas de medicamentos que ayudan a que el cerebro regule los químicos que tienen un impacto en el estado de ánimo o la ansiedad. 

La investigación muestra que más de un 50 por ciento de los encargados de dar cuidados a un ser querido desarrollarán una depresión u otro cuadro clínico a consecuencia de su responsabilidad como la persona a cargo de brindar esos cuidados. La depresión en quienes están al cuidado de un ser querido representa un riesgo sustancial a la salud y el bienestar tanto de esa persona como la de sus propios seres queridos. Ofrecerle cuidados a un ser querido con demencia representa un esfuerzo noble, pero es importante que quienes lo hacen reconozcan los riesgos que conlleva y tomen los pasos necesarios para salvaguardar su propia salud y bienestar. Los estudios que se han realizado muestran consistentemente que quienes padecen de demencia se mantienen mejor a largo plazo cuando los que los cuidan se cuidan a sí mismos también. Esto incluye los autocuidados (hacer ejercicio, comer y dormir bien), manejar el estrés y tomarse el tiempo necesario para descansar y renovarse. Por ese motivo, siempre pongo énfasis en la importancia de los autocuidados de quienes están a cargo de brindar los cuidados.

Dar cuidados no es como correr en una carrera corta; se parece mucho más a un maratón. Por eso es tan importante para todos que se evite el sufrimiento innecesario, una depresión prolongada y el agotamiento. Puedo compartir desde mi experiencia personal, habiendo brindado cuidados a un ser querido en el pasado, que la travesía no es nada sencilla. Pero no es necesario realizarla en la soledad. Esta travesía puede ser manejable, ofrecer recompensas y ser significativa si uno reconoce los obstáculos, busca y acepta ayuda, incluyendo reconocer y atender la depresión, y con ello, hacer lo que es mejor y más correcto para todos.

El Dr. Alireza Atri, PhD, es director del instituto de investigación Banner Sun Health Research Institute. Anteriormente, se hizo cargo de los cuidados de su padre, quien sufrió de demencia senil durante 10 años. Puedes comunicarte a su consultorio marcando al (623) 832-6500.

 
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