Diagnosticar el cáncer de hígado es más complejo que diagnosticar muchos otros tipos de cáncer. Esto se debe a que, si se padece cáncer de hígado, es posible que el hígado ya esté dañado, y tanto el cáncer como la función hepática influyen en el pronóstico.
Comprender la etapa en la que se encuentra el cáncer y el funcionamiento del hígado ayuda al equipo médico a recomendar tratamientos y a establecer expectativas realistas.
Los expertos en cáncer del Banner MD Anderson Cancer Center cuentan con amplia experiencia en el diagnóstico de cáncer de hígado y en el desarrollo de planes de tratamiento personalizados. Si usted tiene un alto riesgo de padecer cáncer de hígado, presenta signos o síntomas, o ya ha sido diagnosticado, nuestro equipo de especialistas le brindará la atención que necesita.
El cáncer de hígado generalmente se diagnostica mediante una combinación de historial clínico, examen físico, pruebas de imagen y análisis de sangre . Muchas personas diagnosticadas con cáncer de hígado ya saben que padecen cirrosis u otro tipo de enfermedad hepática y se someten a controles rutinarios para detectar signos de cáncer de hígado. El control solo se recomienda para personas con alto riesgo.
A diferencia de muchos otros tipos de cáncer, el cáncer de hígado a menudo se puede diagnosticar sin cirugía ni biopsia cuando los resultados de las pruebas de imagen son claros.
Los análisis de sangre ayudan a evaluar la salud del hígado y pueden ayudar a los profesionales sanitarios a determinar si existe una alta probabilidad de padecer cáncer de hígado. Sin embargo, no confirman el cáncer de hígado.
La AFP es una proteína que puede presentar niveles superiores a lo normal en personas con cáncer de hígado, especialmente en casos de carcinoma hepatocelular.
La AFP por sí sola no permite diagnosticar el cáncer de hígado, pero resulta útil junto con las pruebas de imagen.
Se recomienda realizar análisis de sangre de AFP cada seis meses a las personas con alto riesgo.
Los análisis de sangre también miden qué tan bien funciona el hígado. Estas pruebas ayudan a determinar:
Las técnicas de imagen son un método clave utilizado para diagnosticar el cáncer de hígado.
La ecografía es una prueba de detección de primera línea para personas con cirrosis o hepatitis crónica. Permite detectar nuevos nódulos hepáticos que podrían ser signos de cáncer. Se recomienda realizarla cada seis meses a personas con alto riesgo.
Las tomografías computarizadas con contraste permiten detectar tumores hepáticos y observar cómo interactúan con los vasos sangre cercanos. Algunas tomografías computarizadas especializadas pueden mostrar un patrón que ayuda a diagnosticar el carcinoma hepatocelular.
La resonancia magnética suele ser la prueba de imagen más precisa para detectar el cáncer de hígado. Los agentes de contraste especiales ayudan a los expertos a diferenciar entre el cáncer y los nódulos hepáticos benignos.
En muchos casos, las características típicas de las imágenes son suficientes para confirmar el cáncer de hígado.
En ocasiones, se pueden realizar varias pruebas de imagen, como una tomografía computarizada (TC) y una resonancia magnética (RM). La información obtenida de ambas pruebas puede ayudar a confirmar el diagnóstico sin necesidad de una biopsia.
Una biopsia es un procedimiento en el que los profesionales sanitarios extraen una pequeña muestra de tejido para analizarla en un laboratorio. En el caso del cáncer de hígado, no siempre es necesaria una biopsia. Cuando es posible, biopsia reduce el riesgo de hemorragia y puede acelerar la planificación del tratamiento.
Su equipo de atención médica puede recomendarle una biopsia cuando:
Una biopsia puede ayudar a identificar genes, proteínas y otras características del tumor que pueden ayudar a su equipo a seleccionar las opciones de tratamiento.
La estadificación clasifica el cáncer de hígado según su grado de avance. A diferencia de la mayoría de los cánceres, la estadificación del cáncer de hígado considera tanto el tumor o los tumores como la función hepática.
Para determinar la etapa del cáncer de hígado, los médicos evalúan:
El cáncer de hígado en estadio I (1) se localiza únicamente en el hígado. Generalmente, hay un solo tumor o un número reducido de tumores. En la mayoría de los casos, el hígado aún funciona correctamente.
En esta etapa:
El cáncer de hígado en etapa intermedia significa que hay múltiples tumores dentro del hígado, pero que no han invadido mucho los vasos sangre ni se han extendido a partes del cuerpo que están lejos.
El tratamiento suele centrarse en:
El cáncer de hígado en estadio IV (4) se ha extendido a los principales vasos sangre o fuera del hígado.
En esta etapa:
El cáncer de hígado en etapa terminal causa insuficiencia hepática grave y la mayoría de los tratamientos no son efectivos. La atención suele centrarse en brindar comodidad al paciente y aliviar los síntomas.
El pronóstico se refiere a cómo se espera que la enfermedad cambie o responda con el tiempo. En el cáncer de hígado, el pronóstico varía mucho y depende de diversos factores.
A diferencia de los cánceres que se desarrollan en órganos sanos, el pronóstico del cáncer de hígado depende de:
Los factores clave incluyen:
Las personas diagnosticadas en una etapa temprana con una buena función hepática suelen tener mejores resultados y más opciones de tratamiento que aquellas diagnosticadas en etapas más avanzadas.
La estadificación y el pronóstico ayudan a su equipo de atención médica a comprender mejor:
Obtenga más información sobre el tratamiento y el apoyo para el cáncer de hígado .
En Banner MD Anderson, ofrecemos diagnóstico, estadificación y pronóstico expertos para el cáncer de hígado. Nuestro equipo multidisciplinario utiliza técnicas avanzadas de imagen y evaluación para guiar su tratamiento.