La narcolepsia es un trastorno crónico del sueño que afecta la forma en que el cerebro regula el sueño y la vigilia. Las personas con narcolepsia pueden experimentar una somnolencia diurna abrumadora y quedarse dormidas repentinamente, incluso durante actividades cotidianas como hablar, comer o trabajar.
Aunque la narcolepsia puede afectar la vida diaria, muchas personas controlan sus síntomas con éxito mediante tratamiento y cambios en el estilo de vida. Los especialistas en sueño de Banner Health diagnostican y tratan la narcolepsia utilizando pruebas avanzadas y planes de atención personalizados que ayudan a las personas a mantenerse alerta y mejorar la calidad del sueño.
La narcolepsia es un trastorno neurológico del sueño que provoca somnolencia diurna excesiva y episodios repentinos de sueño, a veces llamados ataques de sueño. Estos episodios pueden ocurrir rápidamente y sin previo aviso.
La narcolepsia afecta la capacidad del cerebro para regular el ciclo sueño-vigilia. En muchos casos, el cerebro no controla adecuadamente la fase REM (movimiento ocular rápido), lo que puede provocar síntomas como debilidad muscular o sueños vívidos al conciliar el sueño o al despertar.
La narcolepsia es una enfermedad crónica, pero el tratamiento puede ayudar a las personas a controlar los síntomas y a mantener sus actividades diarias normales.
Los síntomas suelen comenzar durante la adolescencia o la juventud, pero pueden aparecer a cualquier edad. Pueden desarrollarse lentamente con el tiempo.
Los síntomas comunes de la narcolepsia incluyen:
Somnolencia persistente durante el día, incluso después de haber dormido lo suficiente por la noche.
Episodios repentinos de somnolencia durante actividades normales.
Pérdida repentina del tono muscular provocada por emociones intensas como la risa, la excitación o la ira. La cataplejía puede causar párpados caídos, dificultad para hablar o colapso total del cuerpo.
Incapacidad temporal para moverse o hablar al quedarse dormido o al despertarse.
Imágenes o sonidos vívidos, similares a los de un sueño, que se producen al quedarse dormido o al despertar.
Despertarse con frecuencia durante la noche a pesar de sentir mucho sueño durante el día.
Algunas personas con narcolepsia también pueden tener otros trastornos del sueño, como apnea del sueño o síndrome de piernas inquietas.
Existen dos tipos principales de narcolepsia.
Esta forma incluye somnolencia diurna excesiva y episodios de cataplejía. A menudo se relaciona con niveles bajos de hipocretina, una sustancia química cerebro que ayuda a regular el estado de vigilia.
Las personas con narcolepsia tipo 2 presentan somnolencia diurna y otros síntomas, pero no experimentan cataplejía.
Una forma poco común que puede aparecer tras una lesión en el hipotálamo, la zona del cerebro que controla el sueño y la vigilia.
No se comprende del todo la causa exacta de la narcolepsia, pero los investigadores creen que varios factores pueden influir.
Muchas personas con narcolepsia tipo 1 tienen niveles muy bajos de hipocretina, una sustancia química que ayuda a regular los ciclos de sueño y vigilia.
Algunos investigadores creen que el sistema inmunitario puede atacar por error las células cerebro que producen hipocretina.
La narcolepsia puede ser hereditaria, aunque la mayoría de las personas que la padecen no tienen un familiar cercano con esta afección.
Los daños en el hipotálamo causados por lesiones, tumores o enfermedades neurológicas pueden provocar narcolepsia secundaria.
Ciertas infecciones, incluida la gripe, pueden aumentar el riesgo en personas genéticamente predispuestas.
La narcolepsia es relativamente poco común, pero puede afectar a personas de todas las edades.
Los factores de riesgo pueden incluir:
Los síntomas suelen comenzar entre los 10 y los 30 años.
El diagnóstico de la narcolepsia generalmente requiere la evaluación de un especialista en sueño.
Su médico revisará sus síntomas, hábitos de sueño e historial clínico. También es posible que le pida que lleve un diario del sueño durante una o dos semanas.
Las pruebas de diagnóstico pueden incluir:
Una prueba nocturna que monitoriza la actividad cerebro , la respiración, la frecuencia cardíaca y los movimientos durante el sueño.
Una prueba diurna que se realiza después de un estudio del sueño y que mide la rapidez con la que uno se duerme y la rapidez con la que entra en la fase REM del sueño.
Un cuestionario utilizado para medir la gravedad de la somnolencia diurna.
Estas pruebas ayudan a confirmar la narcolepsia y a descartar otros trastornos del sueño.
No existe cura para la narcolepsia, pero el tratamiento puede ayudar a controlar los síntomas y mejorar el funcionamiento diario.
El tratamiento suele incluir medicamentos y cambios en el estilo de vida.
Su médico puede recetarle medicamentos como:
Estimulantes
Ayuda a aumentar el estado de alerta y a reducir la somnolencia diurna.
Oxibato de sodio
Mejora el sueño nocturno y puede reducir la somnolencia diurna y la cataplejía.
Antidepresivos (ISRS, IRSN o antidepresivos tricíclicos)
Ayuda a controlar la cataplejía, la parálisis del sueño y las alucinaciones.
Su especialista en sueño trabajará con usted para encontrar el plan de tratamiento más seguro y eficaz.
Los hábitos de vida pueden ayudar a reducir los síntomas y mejorar el estado de alerta.
Entre las estrategias útiles se incluyen:
Si conduces, habla con tu médico sobre estrategias para mantenerte seguro, incluyendo tomar descansos para dormir la siesta durante los viajes largos.
Consulte con un profesional de la salud si experimenta alguno de los siguientes síntomas:
El diagnóstico y el tratamiento precoces pueden ayudar a prevenir accidentes y mejorar la calidad de vida.
Los especialistas en sueño de Banner Health diagnostican y tratan la narcolepsia y otros trastornos del sueño. Nuestros equipos utilizan pruebas de sueño avanzadas y planes de tratamiento personalizados para ayudarle a controlar los síntomas y mejorar su sueño y su funcionamiento diario.
Si experimenta somnolencia diurna excesiva u otros síntomas de narcolepsia, programe una cita con un especialista en sueño de Banner Health para analizar las opciones de pruebas y tratamiento.