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¿Qué es la Inmunidad de Rebaño?

El mundo es un lugar muy grande, lo cual hace que las enfermedades generalizadas como la influenza, el sarampión y el coronavirus actual, sean difíciles de comprender. No es común que los desafíos que estamos encarando en nuestra propia ciudad sea iguales en comunidades que se encuentran a cientos, sino es que a miles de kilómetros de distancia. En tanto que cada enfermedad representa un problema complejo, con distintos matices, hay una meta en común que es la eliminación de todas estas enfermedades – la inmunidad de rebaño (en inglés) La pregunta es: ¿cómo se logra?

Le pedimos a Brian Mochon, doctor en microbiología clínica y director médico del sistema de los laboratorios Sonora Quest Laboratories/Laboratory Sciences of Arizona para la detección de enfermedades infecciosas, que nos proporcionara algunos de sus conocimientos acerca de este tema tan importante y debatido.

¿Qué es la inmunidad de rebaño?

La inmunidad de rebaño (también conocida como inmunidad comunitaria) ocurre cuando una población se hace inmune a una enfermedad. Ya sea debido a la existencia de una vacuna o por exposición, en la medida en que el porcentaje de personas inmunes va en aumento, la probabilidad de que una persona que es contagiosa se encuentre con e infecte a una persona que no sea inmune, disminuye. Llega el momento en que las probabilidades de propagación de la enfermedad son tan bajas, que se considera que esa población ha adquirido “inmunidad de rebaño”. El siguiente infográfico explica el concepto de manera visual:

¿Qué hemos aprendido de la historia mundial sobre la inmunidad de rebaño?

El mundo ha experimentado varias pandemias y epidemias. La peste negra, que ocurrió a mediados del siglo XIV, arrasó con la población europea y cambió su historia para siempre. Hacia finales del siglo XIX, la pandemia de la influenza devastó al planeta a escala global, matando a más de un millón de personas en sólo unos meses. Más recientemente, la gripe porcina, el ébola y el zika marcaron el inicio de una carrera mundial en busca de la creación de las vacunas correspondientes. Podemos aprender algo de cada una de las enfermedades infeccionas que la humanidad ha enfrentado.

Jonas Salk adquirió fama por el desarrollo de la primera vacuna contra la poliomielitis (también llamada polio) en 1955. Previo a la vacuna, esta enfermedad incapacitaba a más de 35,000 personas al año. No todos recibieron la vacuna, pero habiendo alcanzado el umbral requerido, los Estados Unidos logró la inmunidad de rebaño. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) (en inglés), no han reportado ningún caso de polio en el país a partir de 1979.

La erradicación de la viruela (en inglés) ha sido ampliamente reconocida como el principal logro de la salud pública a la fecha. La viruela fue un virus extremadamente peligroso, con una tasa de mortalidad de al menos 30%. En 1959, la Organización Mundial de la Salud (OMS y WHO, por sus siglas en español y en inglés) enfocó sus esfuerzos en la erradicación de la viruela a nivel mundial, pero encaró desafíos para obtener el financiamiento, personal y compromiso necesarios de parte de diversos países. Finalmente, en 1980, se declaró al mundo oficialmente libre de la viruela.

En ambos casos, el doctor Mochon indicó que la conducta humana es clave para el éxito de las respectivas vacunas. Se requiere de distribución y de aceptación de esta solución para lograr la inmunidad de rebaño. También se puede revertir la inmunidad de rebaño si la adopción de las vacunas y de otras prácticas seguras no reciben apoyo a nivel mundial. El doctor Mochon hizo especial mención del sarampión – un virus peligroso que ha presentado rebrotes en años recientes. Éste es un muy buen ejemplo de la importancia de la aceptación y el apoyo a la vacuna, aún después de que se ha logrado la inmunidad de rebaño.

¿Qué tan difícil es lograr la inmunidad de rebaño?

Es sumamente difícil dar respuesta a esta pregunta durante una pandemia global. Los expertos utilizan una métrica denominada número reproductivo básico (a veces llamada ritmo básico de reproducción o ratio reproductiva básica y denotadas como R0 o r subcero), para estimar qué tan rápidamente se propaga un contagio. Este número calcula qué tan contagiosa es cierta enfermedad dentro de una población. De manera que, en otras palabras, el número reproductivo básico nos dirá nos dirá a cuántas personas tendrías probabilidades de infectar en caso de enfermarte.

Pero sólo me enfermaré, me recuperaré y seguiré adelante, ¿cierto? ¡No! Algunas enfermedades son más contagiosas que otras y seguirán propagándose sin que vislumbremos su fin. El doctor Mochon nos dio un ejemplo de cómo el número reproductivo básico puede tener un efecto drástico en el nivel de inmunización requerido para generar inmunidad de rebaño. Explicó: “en el caso de enfermedades menos contagiosas, el 50% de la población requerirá de inmunidad protectora para que se alcance la inmunidad de rebaño; en cambio, con enfermedades mucho más contagiosas, se requerirá de al menos un 80% de inmunidad protectora para lograr la inmunidad comunitaria”.

¿Qué riesgos se relacionan con la inmunidad de rebaño hoy en día?

Una vez que se haya desarrollado, probado y comprobado que una vacuna es efectiva, la única barrera que queda por superar es la distribución de esa vacuna. Sin embargo, el desarrollo de una vacuna puede demorar varios años y la historia nos ha demostrado que su distribución también puede presentar dificultades. E incluso con una vacuna, quedan varios factores a considerar.

Sin una vacuna, sólo hay una manera posible de lograr inmunidad de rebaño: la infección masiva. En tanto que muchas personas podrían recuperarse de la enfermedad, permitir que el virus se propague más libremente conllevaría un costo elevado en vidas humanas y otras muchas consecuencias imprevistas. El doctor Mochon hizo referencia a las acciones recientes que tomó Suecia en respuesta a la COVID-19, al resistirse a las medidas de cierre más estrictas que aplicaron los países escandinavos vecinos. “Los datos de la Universidad Johns Hopkins (en inglés) muestran que Suecia tiene 39.57 muertes por cada 100,000 habitantes, mientras que Noruega y Finlandia tienen 4.42 por cada 100,000 y 5.58 muertes por cada 100,000 pobladores, respectivamente”, detalló. El compromiso que hizo Suecia con la inmunidad de rebaño, sin una vacuna ha conducido a tasas más elevadas de infección y también ha creado probabilidades más elevadas de muerte.

Los suecos optaron por esta alternativa con base en una variedad de factores, incluyendo la distribución geográfica de su comunidad de adultos mayores, la densidad de su población y el estado de salud en general de su gente. Suecia se cataloga entre los países con menor incidencia de obesidad en el mundo, en tanto que los Estados Unidos es uno de los países con mayor obesidad. Estos factores reflejan el nivel de riesgo que implicaría implementar esta opción en nuestro país. Lo cierto es que los estadounidenses estamos en peores condiciones para manejar un brote de grandes dimensiones y tenemos una población mucho mayor que perder.

Es difícil tener paciencia en medio de una pandemia global. Mientras que los científicos trabajan día y noche en la búsqueda por una solución para la COVID-19, los lineamentos de los CDC, incluyendo el distanciamiento social, el lavado de manos, el uso de mascarillas y otras prácticas recomendadas, siguen siento nuestra mejor arma para combatir la transmisión. No estás solo. Si piensas que podrías estar experimentando síntomas relacionados con la COVID-19, por favor llama a Banner Health para realizarte una prueba.

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