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La Vacunas y las Amistades que Dudan de Ellas

“Un hombre con una convicción es difícil de cambiar. Dile que no estás de acuerdo y se va. Muéstrale datos o cifras y cuestiona tus fuentes. Apela a la lógica y él no ve tu punto de vista.”

Leon Festinger, psicólogo social estadounidense

Ser padre de familia puede ser difícil, especialmente con tantas opiniones distintas acerca de temas tan diversos como la lactancia materna y la edad en la cual es seguro que tus hijos jueguen fútbol o si no lo deberían de hacer, punto. El tema de la vacunación puede ser particularmente delicado y uno que incluso se evita al conversar con las amistades y compartir consejos.

Entonces, ¿qué ocurre cuando “se le sale” a alguien diciendo que no cree en la vacunación para sus hijos? Después de todo, siguen siendo tus amigos y te caen bien. Son inteligentes y sus hijos se llevan de maravilla. ¿Cómo puede ser que ellos no crean en la vacunación?

Sinceramente, hay quienes tienen una relación complicada con la ciencia. Desde los debates acerca del calentamiento global y la evolución de las especies hasta si el alunizaje fue real o no. Algunas personas siguen desconfiando en los datos, las cifras y la investigación científica.

“En parte, esto puede ser debido a un fenómeno denominado cognición cultural”, dijo Jerimya Fox, un asesor profesional certificado y doctor en salud conductual del hospital Banner Behavioral Health Hospital (en inglés). “Lo anterior ocurre cuando percibimos riesgos y los datos que se les asocian con relación a nuestras experiencias personales y compromisos con el grupo en vez de como datos independientes. Lo vemos con mayor frecuencia al referirnos al ámbito político, cuando describimos nuestra afiliación partidista como Republicanos o Demócratas”, explicó.

Por Qué No Bastan los Datos

La Organización Mundial de la Salud (OMS o WHO, por sus siglas en inglés) , los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades [(CDC, por sus siglas en inglés) (en inglés)], y la mayor parte de la comunidad en salud de todo el mundo está de acuerdo en que las vacunas son seguras, efectivas y esenciales para la salud pública, ya que reducen significativamente las enfermedades, las discapacidades y la muerte.

La primera vacuna que se descubrió fue la vacuna contra la viruela. Previo a la vacuna, esta enfermedad mató a más de 300 millones de personas (archivo PDF en inglés), durante el siglo XX. La viruela desapareció después de la vacuna. En 2000, la OMS declaró que el sarampión había sido eliminado (en inglés) en los Estados Unidos. Pero al paso del tiempo, estamos presenciando el mayor número de casos durante casi 30 años.

¿Cuál es el motivo de su resurgimiento? Más padres de familia están optando por no vacunar a sus hijos.

“Las bajas tasas de inmunización se han asociado al aumento en el riesgo de enfermedades prevenibles mediante la vacunación”, dijo el doctor Ruben Espinoza, un pediatra y jefe de servicios médicos en la clínica Banner Health Clinic de Mesa, Arizona. “Más allá del solo riesgo individual, las excepciones a la inmunización por motivos no médicos, es decir, cuando la gente opta por la no vacunación debido a razones personales, se relaciona con un incremento en el riesgo de la comunidad para que surjan brotes de sarampión y tosferina. Este tipo de excepciones han aumentado durante la última década y ese es el motivo de todos los brotes durante los últimos 5 a 10 años”, señaló.

A pesar de que se ha compartido la importancia de la inmunidad de rebaño (también llamada inmunidad comunitaria) y que ha quedado demostrado una y otra vez que las vacunas no provocan autismo (en inglés) ni contienen sustancias químicas nocivas ni “veneno”, un pequeño porcentaje de la población (incluyendo a ese amigo tuyo), simplemente no está de acuerdo. Estas preocupaciones conducen a una reducción en la inmunización y un incremento en las enfermedades prevenibles mediante la vacunación, como el sarampión.

“Los ingredientes de las vacunas pueden sonar aterradores para el público en general, especialmente cuando no se les entiende adecuadamente”, dijo el doctor Espinoza. “Esto ha ocasionado ciertas preocupaciones comprensibles – aunque infundadas – referente a la seguridad de sus ingredientes. Por ejemplo, el formaldehído y el aluminio (en inglés), que sirven para estabilizar la vacuna o aumentar la respuesta inmunológica, que se encuentran de manera natural en nuestros cuerpos, en los alimentos y en el medioambiente. La dosis que se emplea es minúscula, aún menor que lo que se detecta de manera natural”, explicó.

¿Cómo Abordar al Elefante en la Habitación?

Hablar sobre la vacunación puede ser particularmente difícil ya que toca sistemas de creencias y valores muy arraigados. Si la OMS, los CDC y la mayoría de los profesionales de la salud no han convencido a ese amigo tuyo de que las vacunas son seguras y cruciales para la salud, ¿acaso crees que tú podrías ser la persona que lo haga cambiar de opinión?

Si te encuentras al borde de una situación muy incómoda con el amigo que rehúsa las vacunas, ¿tomas una posición de inmediato o permites que el elefante siga tranquilamente sentado en la habitación (manteniendo el distanciamiento social, por supuesto)? Hay algunas maneras de navegar a través de este tema delicado sin perder a ese amigo durante el proceso, si es que piensas que podría tener apertura a la conversación.

Cinco Formas de Navegar a Través de las Conversaciones Sobre las Vacunas con un Amigo

1. Escucha y Trata de Comprender

La capacidad de escuchar es una destreza crucial que los niños deben aprender. Es uno de los pilares del lenguaje y la comunicación; no obstante, es una destreza que se le dificulta incluso a los adultos.

Así como le pedimos a un niño que guarde silencio, evita hablar antes de escuchar. Al escuchar puedes obtener una mejor comprensión de las creencias, suposiciones y datos con los que el individuo se está conectando.

“Lo que ocurre con frecuencia cuando alguien empieza a compartir es que la otra persona siente la necesidad de interrumpir y demostrar que tiene la razón”, dijo el doctor Fox. “Mantenerte pasivo no es rendirte, es darte la oportunidad de tener un entendimiento más rico y profundo del punto de vista y las creencias de esa persona”, explicó.

2. Mantén la Calma

Vigilar tu tono, tu actitud y tus reacciones puede facilitarte la tarea de obtener una mayor comprensión. Es inevitable que descargues tus sentimientos en la otra persona si te permites un arrebato.

Solemos “espejear”. Esto es, imitar inconscientemente la conducta o gestos de la persona con la cual estamos hablando. Si esa persona se empieza a alterar, en breve, tú te alterarás y sin más, se estarán gritando el uno al otro. Sólo tú eres capaz de controlar lo que está ocurriendo dentro de ti y detener la reacción de lucha o huida que está a punto de desatarse.

“Entiendo que se dice fácil, pero hacerlo es otra cosa”, manifestó el doctor Fox. “Recuerda que quedarte callado o mantener la tranquilidad no significa que estás de acuerdo con esa persona. Sólo significa que debes tratar de comprender las cosas antes de intentar hacer una negociación o de persuadirla. Y para lograrlo, se necesita estar en calma y dejar de lado las diferencias”, expuso.

3. Evita Avergonzarlos

Como padre de familia, ya sabes que, por lo general, avergonzar a los niños no funciona. ¿Por qué habría de ser distinto con los adultos?

Es probable que, dentro de tu cabeza, quieras gritar: “¿Qué no te das cuenta de los hechos?”, “¿Eres tonto o qué te pasa?”. Pero pregúntate primero: “¿Hacerlo ayudará o hará daño?”.

A nadie le gusta ser denigrado o que le digan que está equivocado. Es una acción negativa que sólo tiene consecuencias negativas. De hecho, provocará gran irritación en la charla y muy probablemente, finalizará sin llegar a ninguna resolución.

“Si realmente estás discutiendo con alguien que tiene otra opinión, lo más probable es que estés hablando con alguien que te importa”, dijo el doctor Fox. “Avergonzar a esa persona no es un comportamiento que quieras tener hacia alguien que es importante para ti”, afirmó.

4. Comparte Información y Permite que Ellos Decidan

Una manera casi segura de llevar una conversación al fracaso es tratar de “ganar” con los datos. La vacunación puede ser un tema que genere controversia, pero nadie quiere oír que sus creencias o decisiones, su forma de criar a sus hijos o cualquier otra cosa, están mal.

Nuestra cognición cultural nos mantiene anclados en el mundo y nos une a los grupos con los que nos identificamos al tiempo de que nos separa de las personas con quienes estamos en desacuerdo. Cambiar esas creencias preexistentes es una tarea muy compleja. Es casi imposible cambiar la opinión de quien sea acerca de las vacunas de la noche a la mañana a pesar de todos los datos y estadísticas que les presentes.

“Si buscas algo en Google, vas a encontrar mucha información. Parte de esa información se basará en los hechos, no será así con otra porción, pero también habrá información que parezca basarse en los hechos y no sea el caso”, explicó el doctor Fox. “La mayoría de la gente quiere investigar por su cuenta, no que alguien le imponga la información”, comentó.

Si vas a compartir información basada en datos, preséntala como tal, información y nada más. No puedes obligar a nadie a que cambie su decisión. Al final, es algo que sólo esa persona puede hacer por sí misma.

5. Sé Paciente y Amable

Sabemos que los cinturones de seguridad salvan vidas, no sólo las de quienes los usan, sino también las de los pasajeros que se encuentran el automóvil. Sin embargo, hay personas que no se los ponen. Sabemos que fumar nos hace mal y que también le hace mal a quienes están expuestos al humo de segunda mano. No obstante, muchos lo siguen haciendo.

Así como usar un cinturón de seguridad o fumar, el cambio es difícil, aún cuando se nos presentan los hechos. Sé paciente. Sé amable.

Visita el sitio web de los CDC (en inglés) y bannerhealth.com (en inglés) para ayudarte a estar seguro de que tú y tu familia estén al día con todas sus vacunas recomendadas, tanto en el caso de las pediátricas como las que son para adultos.

Aprende más acerca de la importancia de la vacunación:

Salud mental Salud del niño Relaciones Enfermedades infecciosas COVID-19

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