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¿Debería preocuparme por el síndrome de muerte súbita del lactante?

Como padre primerizo, debe tener muchas cosas en mente. ¿Se alimenta mi bebé lo suficiente? ¿Tiene mi bebé mucho frío o calor? ¿Es normal que mi bebé llore tan seguido?

Quizás unos de los temas más atemorizantes que suele preocupar a los padres primerizos es el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Según el Instituto Nacional de la Salud Infantil y Desarrollo Humano, el SMSL es un trastorno médico repentino y silencioso que afecta a lactantes que parecen estar sanos. Puede ocurrir en cualquier momento del primer año de vida del bebé, aunque es más frecuente en bebés de entre 1 y 4 meses.

Para calmar sus temores sobre el SMSL, nos gustaría aclarar algunas incertidumbres relacionadas con el tema y explicar lo que puede hacer para reducir el riesgo para su bebé.

¿Qué causa el SMSL?

Aunque no hay una causa definida para el SMSL, se ha investigado mucho para determinar algunos factores comunes asociados a los casos de SMSL. El Instituto Nacional de la Salud Infantil y Desarrollo Humano explica que la mayoría de los científicos cree que los bebés que mueren a causa del SMSL nacieron con una o más condiciones que causan respuestas inusuales a factores de estrés internos o externos comunes.

Muchos investigadores usan el modelo de triple riesgo para explicar las muertes por SMSL. Con este modelo, se argumenta que, para que un lactante muera por muerte súbita, se deben cumplir cada una de estas tres condiciones:

  1. Vulnerabilidad del lactante: El bebé tiene un defecto subyacente o una anormalidad cerebral en la parte del cerebro encargada de controlar la respiración, el ritmo cardíaco o las mutaciones genéticas.
  2. Período de desarrollo crítico: El bebé se encuentra en un período de desarrollo crítico que causa que su sistema esté temporalmente inestable.
  3. Factores externos de estrés: El bebé está expuesto a factores de estrés externos, como posición en decúbito ventral para dormir o humo de tabaco.

Actualmente, no hay forma de identificar a los bebés que tienen estas anormalidades cerebrales, aunque los investigadores están centrados en desarrollar exámenes médicos preventivos. Por lo tanto, la mejor forma en que los padres pueden proteger a su bebé es al reducir los factores externos de estrés para el bebé.

Prácticas seguras de sueño

Existe una gran variedad de medidas de seguridad recomendadas para reducir el riesgo de SMSL en el bebé, muchas de las cuales se relacionan con el sueño seguro. La coordinadora de prevención de lesiones de Banner – University Medical Center Phoenix, Melissa Luxton, enfermera matriculada, explica lo siguiente:

Los padres y cuidadores pueden reducir el riesgo de SMSL y otros tipos de muerte infantil relacionadas con el sueño al implementar medidas preventivas, como poner al bebé boca arriba para dormir, usar una superficie plana y firme (como colchones de cuna que cumplan con las normas de seguridad) cubierta con sábanas ajustables y mantener los objetos blandos, como mantas, almohadas, protectores de cuna y juguetes, fuera del área donde duerme el bebé.

En el siguiente gráfico, se muestra una lista de verificación para crear un ambiente de sueño seguro para su bebé:

BHS0269 Sleep Safety for Baby Instagram Graphic

Otras formas de reducir el riesgo

Además de la seguridad al dormir, existen otras recomendaciones para reducir el riesgo de SMSL. Según el Instituto Nacional de la Salud Infantil y Desarrollo Humano, algunas de estas recomendaciones incluyen las siguientes:

  • Evitar fumar durante el embarazo o cerca del bebé
  • Amamantar
  • Seguir las indicaciones del médico con respecto a las vacunas del bebé
  • Llevar al bebé a controles médicos de forma habitual
  • Poner al bebé boca abajo cuando esté despierto y bajo supervisión

Aunque el SMSL es un tema al tratarlo puede asustar, el riesgo de este es relativamente bajo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) explican que las tasas de SMSL se han reducido notablemente de 120.3 muertes cada 100 000 nacimientos en el año 1990, a 38 muertes cada 100 000 nacimientos en 2016. Por suerte, esas tasas continúan reduciéndose a medida que se realizan más investigaciones y más padres y cuidadores se informan sobre las formas de reducir el riesgo.

Salud del niño Paternidad Seguridad

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