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La Manera en que la Dieta Puede Aliviar los Síntomas de la Artritis Reumatoide y los Trastornos Autoinmunitarios

La mayoría de nosotros ha oído la frase: “eres lo que comes”. Tomada literalmente, ¿cuántos de nuestros hijos parecerían nuggets de pollo o sándwiches de crema de cacahuate o maní a estas alturas?

Pero siendo honestos, hay mucho de cierto en esa frase. Especialmente si tienes artritis reumatoide (AR) u otros trastornos autoinmunitarios. La dieta se relaciona directamente con lo que puede aliviar o empeorar estas condiciones, particularmente la inflamación. Modificar lo que comes puede cambiar tu vida.

Hablamos con Alexandra Lessem, (en inglés), una enfermera familiar practicante (FNP, por sus siglas en inglés) en North Colorado Family Medicine (en inglés), en Greeley, Colorado, del impacto que tiene la dieta en la AR y otros trastornos autoinmunitarios. (Un adelanto: tiene un gran impacto.)

Los alimentos que te hacen bien

Lessem recomendó consumir los siguientes alimentos para mejorar la función autoinmunitaria:

  • Alimentación basada en plantas integrales: Sin procesar, de la manera más cercana a su forma natural. Esta es la mejor elección para mejorar la función autoinmunitaria.
  • Alimentos antioxidantes: Bayas, vegetales de hojas verdes, frutas cítricas, vegetales crucíferos (kale o repollo rizado, repollo o col, etc.), frijoles o porotos, tomates o jitomates y remolachas o betabeles.
  • Ácidos grasos Omega-3: Aceite de oliva, aceite de pescado, semillas de linaza o lino, semillas de chía, nueces y frijoles de soya o soja. Estos ayudan a reducir la inflamación y la necesidad de tomar medicamentos para aliviar el dolor.

La relación entre los alimentos y la función autoinmunitaria es bastante sencilla: “Ciertos alimentos aumentan la inflamación y otros, la reducen”, dijo Lessem. Esto es principalmente porque nuestro sistema digestivo y las bacterias que viven en nuestro intestino cambian dependiendo de qué comemos. Ciertos tipos de bacterias aumentan cuando consumimos ciertos alimentos. Reducir la inflamación es prioritario ya que estos trastornos atacan a las articulaciones y las inflaman (en inglés).

Los alimentos que te hacen mal

Lassem explicó que la dieta americana estándar (SAD, por sus siglas en inglés), se basa en alimentos fritos, grasos, procesados, así como en carnes, lácteos y azúcares. Los anteriores aumentan la inflamación en el cuerpo y en la sangre. En contraste, cuando alguien come de manera más saludable, es decir, una dieta predominantemente a base de plantas, ésta promueve la presencia de bacterias que reducen la inflamación.

“Sorprendentemente, estos cambios pueden ocurrir en cuestión de sólo unos días cuando alguien cambia su dieta”, agregó Lessem added.

Según Lessem, los siguientes alimentos se deben evitar o comer en cantidades pequeñas, ya que aumentan la inflamación:

  • Los lácteos
  • Los azúcares (especialmente el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa)
  • Las carnes rojas y procesadas
  • El alcohol
  • Los granos refinados
  • Los aditivos alimentarios

“Una buena regla es evitar cualquier cosa que tenga más de tres a cinco ingredientes en la etiqueta”, dijo Lessem, “y especialmente evitar los ingredientes cuyos nombres no puedas pronunciar o que no se encuentren en la naturaleza”.

Algunas personas pueden tener otros detonantes alimentarios y Lessem indicó que una dieta de eliminación puede ser útil para saber cuáles son esos detonantes. Por ejemplo, la dieta de protocolo autoinmune [(AIP, por sus siglas en inglés) (en inglés)] es una dieta de eliminación temporal muy popular que ha dado buenos resultados.

Dietas, modas pasajeras y conceptos erróneos

Con base en su experiencia, Lessem dijo que – con frecuencia – las personas se preocupan de que su dieta no incluya suficiente proteína si reducen su ingesta de carnes y lácteos. Señaló que esto simplemente no es verdad. La proteína se encuentra en muchas otras fuentes naturales: las legumbres (los frijoles o porotos, los chícharos, arvejas o guisantes, las lentejas), los granos antiguos (la cebada, el trigo espelta), la leche de soya o soja, la avena, el arroz salvaje, las nueces, las semillas, el brócoli, la espinaca, los espárragos, la quinoa, el camote, boniato o batata – la lista es casi infinita.

Ciertas dietas, como la dieta mediterránea, se alinean bastante bien con las recomendaciones de Lessem. Para quienes tienen problemas autoinmunitarios, Lassem no recomienda la dieta cetogénica (keto) que pone un énfasis en el consumo de las carnes y grasas saturadas con el objetivo principal de la pérdida de peso.

Lo que comes marca una diferencia significativa en qué tan serios pueden ser tus problemas de AR/autoinmunitarios. Lassem dijo que incluso, en algunos casos, puede hacer que estas enfermedades entren en remisión. El dolor, la inflamación, la rigidez matutina – todos esos síntomas pueden reducirse significativamente con una dieta basada en alimentos integrales y plantas. Y cuando disminuyen los síntomas, también disminuyen los medicamentos, “lo cual es magnífico”, declaró Lassem, “porque los medicamentos tienen muchos efectos secundarios y presentan otros problemas. Así es que, minimizarlos en lo posible no sólo tendrá un efecto positivo en la condición médica en particular, sino en la salud en general de esa persona”.

Hábitos saludables

Hasta cierto punto, sí eres lo que comes. Pero también eres lo que haces. Para las personas que tienen AR y trastornos autoinmunitarios (y, por lo general, para la mayoría de las personas), los siguientes hábitos de estilo de vida son cruciales:

  • Hacer ejercicio con regularidad: especialmente las actividades de bajo impacto, como la natación (en inglés) y andar en bicicleta
  • Obtener un descanso adecuado
  • Manejar el estrés
  • Buscar apoyo en su círculo social
  • Evitar el alcohol, el tabaco y otras drogas

Muchas personas mantienen una lucha con los trastornos autoinmunitarios. Solamente en los Estados Unidos, 1.5 millones de personas reciben un diagnóstico de AR (en inglés). En tanto que es desafortunado que ese tipo de trastornos sean tan comunes, también significa que hay bastante información al respecto, incluyendo recomendaciones para la alimentación.

“Las personas tienden a no creer el enorme impacto que las elecciones alimentarias pueden tener, y en muchas ocasiones, se sorprenden de lo bien que se sienten al optar por una dieta más saludable”, dijo Lessem. Programa una cita con un proveedor de salud en bannerhealth.com si crees que podrías obtener beneficios de comer más saludablemente y te gustaría aprender más.

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