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7 Errores Comunes que Cometes con Tus Zapatos y Podrían Estar Acabando con Tus Pies

Desde tus chancletas de $2, hasta tus tacones de aguja o zapatos para correr de $150, no todos los zapatos son iguales, sin importar su precio o marca. Si te has raspado los talones luego de un largo día en el trabajo o te has quitado tus tenis después de correr por un largo rato para descubrir que tienes ampollas o una uña enterrada, sabes que tus zapatos te pueden causar dolor si no tienes cuidado.

“Un calzado inadecuado puede provocar tensión en la espalda, las rodillas, las caderas y los pies al colocarlos en posturas antinaturales que llevan a una alineación inapropiada y al mal funcionamiento de las articulaciones, los tendones y los ligamentos del cuerpo”, dijo Allison Rottman (en inglés), médico podiatra (DPM, por sus siglas en inglés) de Banner – University Medicine en Arizona. “Los músculos de las partes inferior y superior de las piernas podrían estar trabajando más de la cuenta cuando los zapatos no nos quedan bien, lo cual provoca fatiga y dolor”, explicó.

Usar el calzado apropiado no sólo puede prevenir el dolor de pies, sino que puede ser benéfico para tu cuerpo y alma. Como tantas cosas en la vida, los zapatos que eliges sí tienen importancia.

A continuación, te presentamos 7 errores comunes que se cometen con los zapatos y cómo corregirlos.

1. Probarse los zapatos por la mañana

Es mejor esperar a que avance el día cuando te vas a probar zapatos. ¿Por qué? “Los pies y las piernas tienden a hincharse más mientras más tiempo lleves despierto y de pie”, dijo la doctora Rottman. “Muchas personas no toman en cuenta la inflamación que ocurre naturalmente cuando están buscando calzado, así es que podrían comprar zapatos que les aprieten sin percatarse de ello”, aclaró.

Cómo corregir el problema: La próxima vez que vayas de compras por calzado, hazlo durante la tarde.

2. Usar la talla de zapato equivocada

La talla de zapato que usabas hace 20 o 30 años pudiera no ser la misma que te queda actualmente. Insistes en que tu talla sigue siendo 7.5; entonces, ¿por qué te queda mejor el 8.5? ¿Acaso crecieron tanto tus pies? Eso sí es posible según dijo la doctora Rottman.

“A medida que vamos avanzando en años, nuestros pies se suelen alargar y aumenta la talla de nuestro calzado porque los tendones y ligamentos se estiran y pierden elasticidad”, indicó. “Ciertas fluctuaciones en el peso y algunos trastornos médicos también pueden producir cambios en la talla de los zapatos. Por lo tanto, muchas personas usarán zapatos más grandes más adelante en sus vidas”, dijo.

Cómo corregir el problema: Es importante que el calzado tenga espacio suficiente para acomodar tanto la inflamación natural de los pies como que los dedos de los pies no topen con la punta del zapato, lo cual causará un daño irreversible a las uñas de los dedos de los pies. En el caso del calzado para correr, la doctora Rottman sugirió agregar de media hasta una talla completa si tus pies tienden a hincharse demasiado.

3. Seguir usando esos zapatos que ya están gastados

Podrían ser tus favoritos, pero esos zapatos que te compraste desde hace 5, 10 o 20 años atrás te están haciendo más daño que bien. Muchos de nosotros sólo descartamos nuestro calzado cuando se le gasta la suela o se le caen los tacones, pero por más que nos “duela” tirarlos, no debemos esperar tanto tiempo.

“Usar zapatos gastados puede conducir al dolor de pies, desde la fascitis plantar y la tendinitis, hasta las fracturas por tensión (también llamadas fracturas por fatiga) y el dolor de espinillas o de la tibia (en inglés)”, señaló la doctora Rottman. “Esto es debido a que el desgaste en los zapatos hace que carezcan del acolchado y soporte necesarios para proteger a nuestros pies de lastimarse. Las suelas que se gastan a consecuencia del patrón de nuestra pisada pueden llevar a un modo de andar antinatural que agrava el problema aún más”, expuso.

Cómo corregir el problema: Dependiendo de tu nivel de actividad y el tipo de zapatos que usas, deberás considerar reemplazarlos cada 6 a 12 meses. Si de verdad te encantan tus zapatos, reponles las suelas o compra dos pares del mismo modelo para que te duren más.

4. Caminar descalzo

¿Te quitas los zapatos al momento de llegar a casa? Para algunos, esto se siente de maravilla, pero para otros, puede resultar muy dañino. Pararte descalzo sobre superficies como losetas o suelos de madera puede provocar una tensión indebida en tus pies que cause o empeore el dolor al paso del tiempo.

“Caminar por periodos extendidos sin acolchonamiento y soporte, especialmente sobre superficies duras, puede conducir a ampollas, fracturas por tensión, dolor de espinillas o lesiones por sobreuso (en inglés), como la tendinitis y la fascitis plantar”, dijo la doctora Rottman. “Adicionalmente, puedes exponer a tus pies a infecciones transmitidas a través del agua y pie de atleta si estás caminando en la proximidad de una piscina”, agregó.

Caminar descalzo dentro de tu casa (y al aire libre) también pone a tus pies en riesgo de pisar objetos filosos, golpearte los dedos de los pies, fracturártelos y lastimar las uñas de los dedos de tus pies ya que no están protegidos por un par de zapatos. “Y quienes sufren de diabetes, neuropatía y enfermedad vascular periférica deberán ser particularmente cautelosos ya que una herida a consecuencia de pisar algo puede llevar a una infección severa”, advirtió la doctora Rottman.

Cómo corregir el problema: Compra calzado para su uso solamente en interiores y utiliza chancletas o sandalias adentro y alrededor de piscinas públicas, spas y otros ambientes húmedos.

5. Usar calzado inapropiado para la actividad que se está realizando

Podrías creer que no te hará daño usar tus tenis para escalar, pero la realidad es que estarías al borde de padecer de dolor de pies o un esguince (o torcedura) de tobillo (en inglés). Y pretender realizar un recorrido por las calles de Nueva York en chancletas podría representar un fracaso total luego de unas cuantas cuadras. Esto es porque los diferentes tipos de calzado están diseñados para distintas actividades, pero asumir lo contrario es un error que muchas personas cometen.

“Usar zapatos que no son indicados para cierta actividad te hará propenso a todo tipo de molestias, desde ampollas hasta huesos rotos, quemaduras de sol, traumatismos por golpes a los dedos de los pies u objetos cayendo en las partes expuestas del pie”, dijo la doctora Rottman.

Cómo corregir el problema: Minimiza tu riesgo de sufrir esos problemas y más utilizado el calzado adecuado para la actividad que estés realizando. Si vas a practicar senderismo, la doctora Rottman recomendó usar botas de montaña (en inglés) o zapatos de caña alta para tener apoyo adicional para los tobillos, especialmente donde los senderos son pedregosos. En cuanto a los zapatos deportivos o las chancletas, cerciórate de que no los puedas doblar por la mitad o retorcer su suela con facilidad. Estos son indicadores de que ese calzado no ofrece gran soporte.

6. Usar tacones demasiado altos

Hablando de usar calzado inapropiado. Esos tacones altos tan vistosos podrán ser el último grito de la moda, pero pueden hacer un gran daño a tus pies provocando juanetes, dedos en martillo, fascitis plantar y mucho más.

Cómo corregir el problema: Si eres de baja estatura o te fascina el aspecto que te dan, la doctora Rottman compartió algunas sugerencias que puedes probar en tanto que sigas manteniendo a tus pies contentos:

  • Usa zapatillas de punta redonda para darles espacio a los dedos de tus pies.
  • Evita los tacones de aguja (o estiletos).
  • Busca tacones anchos o plataformas de menos de 5 centímetros (2 pulgadas) de altura.
  • Limita el tiempo durante el cual caminas al usarlos.
  • Recuerda las sandalias de tiras. Actualmente, varios modelos atractivos que, debido a sus tiras, ofrecen mejor soporte.

7. Usar zapatos que no ofrece soporte al arco

¿Tienes un exceso o falta de pronación en los pies (en inglés)? Por lo general, la mayoría de nosotros caemos dentro de esta gama: tenemos el pie plano o el arco plantar demasiado elevado. Mientras que para algunos esto no parece tener mayor importancia, a medida que vamos avanzando en edad o atravesamos otros eventos que modifican nuestros cuerpos, puede ser muy importante saberlo.

Cómo corregir el problema: Habla con tu proveedor de cuidados de la salud o un podiatra si sientes alguna molestia, hormigueo o dolor en los dedos de tus pies, o en los talones, bolas o arcos de tus pies. Podrías necesitar cierto tipo de calzado o plantillas de venta libre (en inglés) que te proporcionen mayor soporte al talón o al arco.

No permitas que el dolor de pies te detenga

Si estás experimentando dolor o incomodidad persistente, programa una cita con tu proveedor de salud o con un podiatra, quienes te podrán ayudar a resolver tu problema. Visita bannerhealth.com para encontrar a un doctor de Banner Health cercano.

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